"El “fracaso” empresarial, —“fracaso”, por supuesto, entre comillas—, ha sido tradicionalmente considerado como una desautorización al que lo sufre y se le carga con el peso añadido de ser un estigma social y profesional. Cuando realmente, dentro de la evolución económica debemos enfocarlo como una oportunidad para comenzar de nuevo. Los datos nos demuestran que los empresarios que reinician su actividad tras una primera experiencia no exitosa, corrigen y crecen sobre sus errores, abordando con mejores expectativas la siguiente o siguientes intentos. "Por eso, si queremos fomentar el emprendimiento, debemos interpretar las primeras experiencias empresariales no exitosas como una oportunidad para aprender, mejorar y así abordar los nuevos proyectos e iniciativas con más fuerza, optimismo y posibilidades. En España y en toda Europa debemos continuar trabajando para la creación de un entorno favorable o amable que ayude a generar nuevas oportunidades
Si queremos fomentar el emprendimiento, debemos interpretar las primeras experiencias empresariales no exitosas como una oportunidad para aprender, mejorar y así abordar los nuevos proyectos e iniciativas con más fuerza, optimismo y posibilidades"
Detrás de cada empresa hay emprendedores, hombres y mujeres que optan por abrir nuevos caminos, por presentar nuevas ideas. Personas que creen y que, por ello, crean.
Una Europa emprendedora es una Europa que edifica su futuro, que abre las puertas a la creatividad y a la voluntad de construir. Las pymes y los emprendedores son vehículos fundamentales para que el conocimiento de las universidades y los investigadores se transforme en realidades tangibles que mejoren la vida de todos los ciudadanos.
Nuestros países necesitan trabajar conjuntamente para garantizar un porvenir más rico y con más oportunidades para nuestra juventud. Y esta voluntad tiene que transformarse en medidas concretas que apoyen el espíritu empresarial de nuestra juventud y que eliminen las barreras que puedan impedir que ese empuje se transforme en nuevas empresas, en nueva riqueza y nuevos puestos de trabajo.
Hoy ustedes van a intercambiar ideas y a inspirarse en los mejores modelos para dar pasos firmes en esa dirección. Tratarán cuestiones concretas, como los instrumentos para apoyar el acceso a la financiación, las medidas para promover una segunda oportunidad y los programas para favorecer un mayor número de transferencia de empresas. Todas ellas son materias orientadas a impulsar el nacimiento y el desarrollo de las empresas, así como la iniciativa de nuestros emprendedores.
Les invito, en suma, a imaginar la Europa del futuro a través de los ojos de nuestros emprendedores, personas dispuestas a arriesgar para construir.
Pero, en esta ocasión, querría compartir también con los presentes una breve reflexión sobre el tema que ha propuesto España para su debate en la reunión de hoy y que resulta muy oportuno en un contexto de evolución hacia la superación de la crisis. Me refiero a la necesidad de proporcionar una nueva oportunidad a los empresarios que, guiados por una conducta recta y honesta, se hayan enfrentado a un fracaso.
El “fracaso” empresarial, —“fracaso”, por supuesto, entre comillas—, ha sido tradicionalmente considerado como una desautorización al que lo sufre y se le carga con el peso añadido de ser un estigma social y profesional. Cuando realmente, dentro de la evolución económica debemos enfocarlo como una oportunidad para comenzar de nuevo. Los datos nos demuestran que los empresarios que reinician su actividad tras una primera experiencia no exitosa, corrigen y crecen sobre sus errores, abordando con mejores expectativas la siguiente o siguientes intentos."
Por eso, si queremos fomentar el emprendimiento, debemos interpretar las primeras experiencias empresariales no exitosas como una oportunidad para aprender, mejorar y así abordar los nuevos proyectos e iniciativas con más fuerza, optimismo y posibilidades. En España y en toda Europa debemos continuar trabajando para la creación de un entorno favorable o amable que ayude a generar nuevas oportunidades.